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domingo, 10 de julio de 2011

Intermezzo

Limpiando la cajonera me he encontrado una libreta con las siguientes anotaciones:

-CENA

Maigret: Crecano, bromista, no se ha presentado. En una punta.

Lucas: En medio, serio, investiga para Maigret.

Han presentado a Maigret como médico.

POST-CENA

Rainiero: Libro.

Sospechas: Denyse dice que no tengo coartada.

Abbot: ve a Corelli "muy relajado tras el asesinato".

Harold: No le han llamado en relación al asesinato . Se ha ofrecido voluntario.

La pluma.



No apunté nada más. No hizo puta falta.

YEEAAAAHHH!!!

jueves, 27 de mayo de 2010

Hace 10 años...

Hace 10 años no estaba en Barcelona, estaba en Valencia. Tenía por aquel entonces 15 años. Era un poco más bajo, tenía más pelo y era rubio por decoloración, fue una de esas cosas que haces cuando eres joven y que 5 bienios después hacen que te lleves las manos a la cabeza a la vez que te preguntas “¿En qué estaría yo pensando cuando lo hice?”.
Como iba diciendo, hace 10 años estaba en Valencia con motivo de la Final de Copa del Rey. Fue la final que tenía que redimirnos en parte de la UEFA de Leverkusen la que tenía que traer un título en blanquiazul después de 60 años… la primera final de mi vida.


Recuerdo el viaje de ida en el tren que había preparado la Penya Espanyolista del Perico Ferroviari. Recuerdo los nervios y la alegría contenida de la gente que tenía la convicción de que aquella sería nuestra gran tarde.

Recuerdo la llegada a la estación de Valencia, el ambiente, las banderas, las bufandas, las caras pintadas y los cánticos.

Recuerdo a Draculín, su voz carajillera y el decrépito peluche que cargaba a hombros.

Recuerdo como tomamos las calles de Valencia, los ánimos de los valencianos y los cruces con los seguidores colchoneros, que se tomaban a cachondeo el descenso a segunda que habían tenido que sufrir días antes.

Recuerdo mirar hacia abajo en las gradas de Mestalla y marearme de tan empinado que es… y la soporífera previa del partido tan solo animada por Sergi Mas y las Cheerleaders de los Dragons.

Y empezó el partido… y a los dos minutos pasó esto:

Recuerdo las caras de desconcierto, los “¿Qué ha pasado?”, los “¿Ha dado el gol?” y finalmente la alegría desbordada pasados 15 segundos tras la jugada de pillo de Tamudo.

Allí empezó la fiesta. Pero todos esperábamos algo más. Esperábamos que un tal Sergio González también marcase. La convicción de los pericos era que todas las ocasiones que había fallado en Liga quedarían compensadas el 27/5/2000 en Mestalla. En las apuestas blanquiazules los goleadores tenían que ser Tamudo por su habilidad goleadora, y Sergio por su perseverancia. El propio Sergio bromeaba sobre ello días antes del encuentro.

Todo estaba escrito de antemano, el Atlético estaba en segunda y nosotros celebrábamos el Centenario del Club y nos plantamos en la final tras dejar en la cuneta al Real Madrid, gracias a un gol de Posse y una pifia de Bajlic en el último minuto. Y como en las grandes obras de teatro, se hizo esperar para dar emoción. En el minuto 85 se cumplió el guión:

Y llegó la tranquilidad.

Jimmy Floyd Hasselbaink marcaría el 2-1 en el 90’, para asustarnos durante 3 minutos, porque sabíamos que tendríamos que sufrir aunque sólo fuera un poco. Pero ya estaba hecho. Fin del partido… final feliz.

Recuerdos, recuerdos y más recuerdos…

Recuerdo el final y la alegría desbordada, los jugadores corriendo de un lado al otro. Cavallero subiéndose a la red de la portería como si de una hamaca se tratase tal y como dijo que haría, a Sergio con la bufanda en la cabeza, mientras la mitad blanquiazul de Mestalla (yo incluido) bailaba la infame “Bomba” de King África. Recuerdo a Lautaro, el hijo del central Rotchen dentro de la Copa.

Recuerdo el abrazo con mi padre y las lágrimas que compartimos, totalmente ajeno a lo que nos depararía el futuro. En aquel momento, el futuro no existía.

Recuerdo a mi hermana aun más contenta que el día que le marcó un gol con el culo al Barça.

Recuerdo ahora, como recordé entonces a mi abuelo, que me condenó de por vida a ser perico, condena que he cumplido de buen grado durante mis 26 años como socio. Si hacéis cuentas os percatareis de que tengo más años de socio que de existencia. No hay mejor manera de definir a mi abuelo.

Recuerdo a la gente del FBI y la conga del Perico en el viaje de vuelta, los “jiji”, “jaja”, los “pero yo no he visto el gol de Tamudo”, los “es que estaba cantado que Sergio iba a marcar, si ya te lo dije yo” y el mítico “Voy a mear” respondido con un elocuente “recuerda que si te la sacudes más de tres veces es una paja”.

Hoy vuelvo a mirar hacia atrás, 10 años más viejo, más alto, más calvo, con el bachillerato terminado, con las neuronas un poco mejor amuebladas, habiendo conocido a algunas de las personas a las que más aprecio, con un poco más de rodaje en ciertos aspectos.

Pero recuerdo aquella sensación: Piel de gallina, escalofríos, extraños tirones musculares que me obligan a dibujar una sonrisa y lágrimas. Es la misma sensación, manchada de nostalgia. La nostalgia de recordar que no estamos todos, aunque por otro lado, la familia ha crecido.

Algunos de los que me leéis no tenéis ni repajolera idea de lo que estoy hablando. Es normal. Pero a los que sí me entendéis, os dejo una frase incompleta que tiene tanta validez hoy, como la gloriosa noche del 27 de mayo del 2000, cuando fue escrita:

“Gracias por ser como sois…”

Pero la sensación que caló en mis huesos hace 10 años fue que durante unas horas, fuimos campeones,… fuimos inmortales.
Aquella noche por fin volamos.


viernes, 2 de abril de 2010

Recuerdos de infancia

¿Recordáis vuestra tierna infancia? Jugábamos a las canicas en el recreo... el Colacao era con grumos... alucinábamos con las consolas de 16 bits y la Gameboy monocromática... buscábamos en diccionarios los significados de "pedo", "culo" y los más osados, "puta"... intentábamos levantarle el uniforme a las niñas... y teníamos anuncios de Lacasitos...



Ahora tenemos a un Ni-ni de mierda tirando por tierra uno de nuestros estandartes infantiles con una cogorza épica y hasta el culo de Dios sabe que substancias.



¿En qué momento de la historia nos desviamos? ¿Qué hemos hecho mal?
Mi opinión como ex-sociólogo es que es culpa de la ruta del bacalao, internet y de la bajada de calidad de los Bollycaos.

Es todo de momento.
Y recordad: Jesus os ama, yo solo os tolero.

lunes, 14 de diciembre de 2009

La pérdida de referentes

El otro día en Buenafuente, la fabulantástica Ana Morgade hizo un monólogo sobre la propuesta que ha hecho la ministra Trinidad Jiménez de retirar ciertos productos por fomentar la obesidad infantil. El producto estrella es el huevo Kinder, que reúne todos los requisitos para desaparecer de la dieta Mediterránea por ser un cóctel de calorías que además tiene un juguete como premio.

Como podéis ver en este enlace, Ana hace una reflexión al respecto que me parece muy válida, sobre la pérdida de referentes. Hemos perdido el casete, el beta, la EGB, el VHS,… y hasta a Mister Propper… ¡¡¡Que cojones, también hemos perdido un planeta!!! Yo añadiría las manos locas y el Un, dos, tres, que llegó a tener una nueva edición en los 90… bueno, mejor esto último lo podéis olvidar.

¿Y a santo de qué todo esto? Os volveréis a preguntar como taaaaantas otras veces (normal, nadie sabe porque hago las cosas, ni siquiera yo mismo).

La respuesta es tan simple como dolorosa. Damas y caballeros: 

¡¡¡Mark Ritts ha fallecido!!!

Lo normal es que os quedéis igual que hace unos segundos, o probablemente tengáis ganas de castrarme por haberos hecho perder el tiempo. Pero cuando os diga quién es lo entenderéis, y si no lo entendéis es que no habéis tenido infancia, con lo cual es normal que tengáis ganas de rajarme los testículos porque NO TENEIS PUTA INFANCIA (y aun menos educación).

Mark Ritts era la rata que junto con Beakman y la chica cuyo nombre nunca he sabido, nos enseñaron el mundo de la ciencia de una manera amena y divertida.

Os dejo este video de recuerdo:

Mark Ritts
1946-2009


Goodnight sweet prince

jueves, 18 de diciembre de 2008

High Hopes


De la fantástica mente de Tim Schafer (Monkey Island, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, Day of the Tentacle, Full Throttle, Grimm Fandango y Psyconauts), se nos avecina Brütal Legend, con Jack Black como protagonista. Considero a Tim uno de los pocos programadores que entienden el mundillo de los videojuegos como "arte".


La primera entrega era como una (buena) peli de mafiosos, un juego al que compararon con el GTA, pero que a diferencia de este ofrece una historia y unos personajes redondos. La banda sonora era una fantástica antologia de jazz que mereceis oir una y otra vez hasta que se os caigan las orejas.

Este me ha hecho gracia ponerlo.

Y no puedo hacer un post sobre "grandes esperanzas" sin colgar este video.

Se lo dedico especialmente a la Laura, al Halecks y a Halfang, que son mis lectores habituales que aprecian Pink Floyd. Al resto de mortales tambien se lo dedico... pero no tanto.

miércoles, 23 de abril de 2008

Nostalgia (en vinilo)

Ayer tomé una decisión importante:
Arreglar mi habitación.

Podéis estar de acuerdo o no sobre si es realmente importante o podéis compararlo con otras cosas como el hambre mundial y cosas del estilo para restarle valor, pero solo quien me conoce bien, sabe lo dificultoso que me resulta emprender tal tarea. Pero todo esto es irrelevante para el tema que traigo.

Resulta que mientras recolocaba libros, cedeses, deuvedeses y otras cosillas, apareció en el rincón donde lo dejé por última vez hace unos 10 años esa copia en vinilo del Sargeant Pepper's Lonely Hearts Club Band que siempre he guardado como un tesoro. Todo esto coincide con los cambios de organización que hemos hecho en el despacho en el despacho, que hacen que el viejo tocadiscos de la casa sea perfectamente accesible y manipulable.

Allí estaba yo, armado con mi LP y un altavoz dispuesto a comprobar si la inactividad con el paso de los años afectaba a los tocadiscos. Debo reconocer que estos de Sony al margen de fabricar videoconsolas del tamaño del Peñón de Gibraltar, saben (o sabían) hacer tocadiscos. Salvo el contrapeso del brazo, todo funciona perfectamente.

La mayoría de vosotros tendrá un vago recuerdo de como suena un disco (aunque alguno no sabrá ni lo que es). Será un recuerdo medio borrado por el paso de los años y la calidad de Compact Disc o la no-calidad del Mp3 y probablemente acabéis pensando "Estas involucionando David, con gente como tú volveremos al Cretácico superior".
¡¡¡ERROR!!! Y dejad de pensar.

El LP clásico nos ha enseñado a valorar un álbum en conjunto. El simple hecho de que te tuvieras que levantarte de la silla coger la aguja y ponerla en el surco adecuado para oír la pista deseada hizo que la propia pereza del oyente le obligara a quedarse sentado en la silla y escucharlo enterito.
Por otra parte, imaginaos que estamos viendo una remasterización de Monty Python sin rayotes ni manchas y con sonido nítido 7.1 del re copón. Sí, se verá y oirá mejor, pero le faltará credibilidad, pues eso es lo que le da el vinilo a la música: credibilidad. La credibilidad de haber aguantando décadas y absurdas modas una y otra vez para volver a ti como si se tratara de una cápsula del tiempo.
Y tened esto muy presente: cuando todos los lectores "láser" del mundo estallen, tu tocadiscos seguirá siéndote fiel y seguirá reproduciendo tus canciones favoritas con ese continuo petardeo tan característico hasta el fin de los días... o hasta que se abra un hueco entre dos surcos convirtiendo esa pista tan maravillosa en un bucle infinito, pero en este caso también se seguira escuchando hasta el fin de los días.

Os dejo por hoy con el tema central de uno de los discos que escuché ayer por la tarde y que me llenó de (un poco más de) nostalgia.


Dios te bendiga Jim Henson